Por
Prof. Robert D. Decker
Profesor
teologícal en las Iglesias Protestantes Reformadas
Traducción
en inglés por Paula Meagher para la Primera Iglesia Protestante
Reformada
en
Holland, Michigan, USA
¿Es
Usted salvo? Esa es la pregunta crucial en la vida. ¿Cuál
es su respuesta? Qué vivimos en tiempos terribles es bien sabido.
Estamos viviendo en días que el mundo nunca ha visto. Esta es una
época cuando los mismos fundamentos están siendo sacudidos.
Un tiempo en que abunda la falta de ley, lo cual se revela a misma en una
rebelión terrible y en derramamiento de sangre. Nuestras ciudades
son inseguras. No hay estima por la ley ni el orden. La estructura entera
de nuestra civilización moderna e ilustrada está al borde
del colapso total.
Y
en todas partes los hombres están desesperadamente buscando respuestas.
El problema es que los hombres buscan en los caminos incorrectos y en la
fuente incorrecta. El hombre se niega a contar con el hecho de que la raíz
del terrible problema del mundo es el pecado. Pecado es contra el Dios
viviente del cielo y de la tierra, y Él no excusará ni ignorará
el pecado, pero Él es quien ejecuta su venganza y su Santa ira contra
de los que hacen iniquidad. Rechazando contar con Dios, el hombre busca
en sí mismo el consuelo, paz y esperanza en un mundo problemático.
El nunca encontrará estas cosas. Su fin será una desesperación
completa en el infierno.
¡La
Biblia tiene la respuesta y esa respuesta es la Salvación del pecado
y de la muerte en Jesucristo por la gracia de Dios! Aquellos que están
salvos por gracia a través de su fé como un don de Dios,
no están turbados por los terribles eventos del día. Ellos
ven estas cosas y se alegran. Se alegran porque saben que a través
de estos eventos, Jesús está viniendo rápidamente
otra vez para efectuar la salvación que El ha comprado para ellos
en la gloria de los nuevos cielo y tierra. Y estos son los que tienen consuelo,
paz y esperanza.
Básicamente,
este es el mensaje de este pequeño panfleto que queremos exponer
para usted. Está tomado de Efesios 2:8 y dice así: "Por gracia
son salvos, por medio de la fé; y esto no de vosotros pues es don
de Dios".
Debemos
enfatizar que la pequeña palabra "Por" al comienzo del texto significa
"Porque" é indica que este texto es la razón para algo, es
una explicación de lo que el apóstol Pablo ha declarado en
el contexto que le precede.
Esto
implica que la declaración de este texto no esta solitario. No es
una verdad aislada que uno puede aceptar o rechazar sin ningún efecto
sobre el resto del contenido de su fé. Porque gracias sois salvos...
la salvación es por gracia y por gracia solamente. Y es el fundamento
indispensable, o elemento sin el cual ninguna otra cosa puede mantenerse.
Negar la verdad de la salvación por gracia, significa la destrucción
del verdadero fundamento de la Palabra de Dios.
Es
por eso que esta declaración es la razón expresada en el
verso que dice: "Que en los tiempos venideros, Él (este es, Dios)
mostrará las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para
con nosotros en Cristo Jesús". Aprendemos de los versos precedentes,
que estamos muertos en nuestros pecados y transgresiones, que en estos
pecados en los que caminábamos siguiendo al diablo, que nuestra
conversación de la vida en el pasado consistía en la llenura
de nuestros deseos y codicias pecaminosas. Entonces, éramos hijos
de ira. Pero Dios que es rico en misericordia y está lleno de amor
por nosotros y aún cuando estábamos muertos en el pecado,
Él hizo que su amor nos alcanzara, aguzando nuestras mentes, dándonos
la vida en Cristo Jesús, por gracia. Y Él nos hizo sentar
en lugares celestiales en Cristo. El propósito de todo esto es que
Él demostrará las abundantes riquezas de su gracia. En otras
palabras, Dios nos salvó exactamente de manera que, a través
de esa nuestra salvación, las riquezas de Su gracia sean expuestas.
Y esto es posible simplemente porque la salvación es por gracia!
Aquí hemos puesto nuestro dedo sobre el corazón del mensaje
del Evangelio. Un mensaje bellamente recapitulado por el mismo apóstol
Pablo en Romanos 11:36, "Porque de Él, y por Él, y para Él,
son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén"...
Volcando
nuestra atención al próximo texto nos damos cuenta de que
dice 3 cosas acerca de la salvación: La salvación es por
gracia, es a través de la fé y es un regalo de Dios. Consideremos
brevemente cada uno de estos pensamientos.
¿La
salvación es por gracia. Qué es la salvación? Una
idea recientemente popular de la salvación es que es un mejoramiento
social y moral. Jesús no es un Salvador en el sentido de que Él
sufrió y murió en la cruz y por lo tanto hizo expiación
y trajo la reconciliación por los pecados a los hijos de Dios. Se
dice que Jesús, es nuestro ejemplo. Él nos demostró
en Su vida cómo vivir en paz con todos los hombres, cómo
efectuar la hermandad de la humanidad bajo la paternidad de Dios. Si los
hombres solamente siguieran el ejemplo de Jesús, habría paz
en la tierra, todos nuestros problemas serían removidos, el Reino
de Dios estaría acomodado y todos los hombres en todas partes podrían
disfrutar de la buena vida. Usted pensaría de esto como nada, pero
el antiguo Evangelio social es tan prevalente hoy en día como siempre
lo fué. La iglesia está urgida a ir al mundo y hacer algo
acerca de las relaciones raciales, la contaminación, la superpoblación,
el control de la población y muchas otras cosas más. La iglesia
no debe predicar una salvación que basada en la sangre del Cordero
que quita los pecados del mundo. Esta NO es la salvación y predicando
esta tipo de salvación no es predicar el evangelio de Jesucristo,
de acuerdo a las Escrituras que son infalibles. Esta tipo de predicación
tampoco rendirá los preciosos frutos de consuelo, paz y esperanza
para la gente que cree en Dios.
La
salvación en el sentido Bíblico es un concepto muy rico.
El término usado en nuestro texto literalmente significa: sanar,
hacer bien. Está usado algunas veces en referencia a las sanidades
que Jesús efectuó en varias personas. En el sentido espiritual,
la idea es que estamos sanados de la mortal enfermedad del pecado y restaurados
a una sanidad espiritual. También tiene el significado de: rescate
del peligro o destrucción. Y en este sentido el énfasis está
en el hecho de que Dios nos rescata de la destrucción del infierno,
donde Su ira santa y feróz arde eternamente.
La
salvación por lo tanto contiene dos elementos esenciales: 1) Es
la liberación de la miseria más profunda y, 2) es una elevación
a una gloria superior.
Esto
es obvio por el mismo contexto en el que encontramos esta Palabra de Dios.
Pablo comienza el capítulo diciéndonos que fuera de la Gracia
de Dios estamos muertos en transgresiones y pecados. Lo primero que Dios
habló a nuestros padres en el paraíso ha sido ejecutado:
"El día que comiereis de él, con toda seguridad morireís".
Ellos comieron del fruto prohibido y por lo tanto se revelaron en contra
de Dios e inmediatamente murieron y nosotros fuimos muertos en ellos. Nosotros
nacemos muertos en pecado. Lo único que hacemos siempre es pecar.
Nosotros odiamos a Dios y a nuestro vecino. Vivimos y caminamos de acuerdo
al curso que sigue el mundo, de acuerdo al príncipe del poder del
aire, el espíritu que ahora trabaja en los hijos de la desobediencia.
Muertos en nuestras transgresiones y pecados tenemos nuestras conversaciones
con los deseos de nuestra carne, nosotros llevamos a cabo los deseos de
nuestra carne y de nuestra mente y somos por naturaleza hijos de ira lo
mismo que otros.
¡Esta
es nuestra miseria! ¡La muerte Espiritual! ¡Y en lo que nos
concierne no tenemos esperanza! No podemos salvarnos a nosotros mismos,
ni siquiera podemos desear salvarnos y menos hacer nada para conseguir
nuestra salvación. Así como un cuerpo muerto no puede levantarse
del ataúd, tampoco nosotros podemos salvarnos. ¡Es desde esa
profunda miseria que somos liberados cuando Dios nos salva!
¡Y
somos elevados a una gloria superior! En términos de este contexto,
somos vivificados junto con Jesucristo. Nosotros que por naturaleza estamos
espiritualmente muertos, somos hechos vivos en Cristo; esta es la salvación.
No solamente eso, pero somos elevados a una gloria superior al ser hechos
vivos en Cristo, también somos elevados de nuestra muerte y podemos
sentarnos juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús... Esa es
la salvación.
¿Cómo
se efectúa esta salvación? ¿Poniéndolo de manera
personal, cómo soy salvo? La Biblia contesta, "¡Por gracia!"
La
gracia tiene varios significados en la Biblia. El principal de ellos significa
"belleza". Algunas veces es traducido como "gracias". Pero más a
menudo se lo utiliza en el sentido de un favor inmerecido de Dios demostrado
a Su gente en Cristo por cuyo poder El los salva. Este es el significado
obvio en nuestro texto.
La
gracia es, no debemos dejar de hacer notar primeramente un atributo de
Dios, una característica de Su Persona. Dios es el Dios de toda
gracia; El es el Dios afable. Dios es en Sí mismo hermoso; hermoso
en todas Sus adorables virtudes. Eso quiere decir que cuando la Biblia
lo dice como en este texto, que la salvación es por gracia; es lo
mismo que decir que la salvación es del Señor. ¡Cuan
absolutamente necesario! ¿De qué otra manera los pecadores
muertos y perdidos podrían ser salvos, sino lo es por el Dios Todopoderoso
mismo? A menos que Dios mismo ponga vida nueva en nosotros, permaneceremos
muertos y por siempre esclavizados en la prisión de nuestro pecado.
¡Esta
es la belleza y el consuelo del Evangelio! Dios quizo darnos vida por el
poder de Su maravillosa gracia. Dios quien es rico en misericordia, por
medio de Su gran amor con que El nos amó determinó hacernos
hermosos con Su propia belleza.
Por
lo tanto, por gracia Él nos escogió en Cristo, antes de la
fundación del mundo para que seamos santos y sin mancha delante
de Él. Por gracia Él nos predestinó a ser adoptados
como hijos suyos por medio de Jesucristo. Todo esto, de acuerdo al buen
placer de Su voluntad. Y el propósito de esta afable elección
de Su gente en Cristo es "la alabanza de la gloria de Su gracia", por cuyo
poder Él nos ha hecho aceptos en Su amado hijo. Eso es lo que las
Escrituras testifican en Efesios 1:3-6: Por gracia son ustedes salvos,
escogidos, aun antes de la creación del mundo.
Por
gracia Dios envió a su único Hijo al mundo para buscar y
salvar aquello que estaba perdido. No había otro camino. Eramos
pecadores caídos y la justicia de Dios tenía que ser satisfecha.
Y ésta satisfacción solo podía ser hecha por Su Hijo,
Dios verdadero y hombre, como el sustituto de la expiación. Por
gracia, Dios dió a Su Hijo a una muerte de cruz. Por gracia Él
derramó toda Su santa ira sobre Él, de manera que El descendió
a las mismas profundidades del infierno y clamó diciendo: "¿Mi
Dios, mi Dios, porque me has abandonado?". El sacrificio fue hecho por
nosotros a través del derramamiento de Su sangre nosotros tenemos
redención, el perdón de los pecados. ¡Y nuevamente
todo esto es de acuerdo a las riquezas de Su gracia! (Ef. 1:7).
Por
lo tanto, por gracia los hijos de Dios fueron reconciliados a través
de la muerte del hijo de Dios. Ellos ahora están delante de Dios,
justos, libres para siempre de la culpa del pecado y dignos de una vida
eterna. Esto es precisamente porque el texto dice: "Ustedes SON salvos".
La salvación para los santos de Dios está completada. En
este momento, ellos están y por siempre serán salvos. La
justicia de Dios está satisfecha para siempre. ¡Todo por gracia!
Ahora,
usted pregunta: ¿pero cómo una salvación ameritada
en la Cruz por Cristo viene a ser mía? Muchos predicadores le dirán
que usted tiene que creer en el Señor Jesucristo. Eso por supuesto
es una verdad. Ciertamente, la Biblia pone en claro que no puede haber
salvación fuera de la fé en Jesucristo. Pero lo que muchos
quieren decir con eso de que usted debe creer, es de que usted debe aceptar
la oferta sincera del evangelio. Dios ama a todos los hombres, dicen ellos.
Por gracia Él ha provisto salvación para todos los hombres
a través de Su Hijo en la Cruz. Ahora, esa salvación está
toda envuelta en un bonito paquete y Dios dice que todo lo que usted tiene
que hacer es aceptar ese regalo y usted será salvo. La salvación
entonces, no es enteramente por gracia, sino es en partes por la gracia
y en partes por las obras de los hombres quienes deberán aceptarla.
Y muchos predicadores rogarán y halagarán (¡estoy usando
este término a propósito! es una trampa), a sus oyentes en
sus altamente emocionales "llamados del altar" a aceptar a Cristo y la
oferta de la salvación. ¡Si esta fuera la respuesta a la pregunta
"cómo recibo la salvación", entonces le tengo lástima!
Le tengo lástima porque usted ha perdido todo el consuelo del Evangelio.
Si tuviera que aceptar la oferta, si tuviera que hacer cualquier cosa para
mi salvación, estoy perdido para siempre. Eso lo sé por mi
propia experiencia. Mi experiencia me dice cada día que soy un pecador
muerto en transgresiones y pecados digno de ser condenado.
Gracias
a Dios por el mensaje del evangelio consolador, dador de paz, esperanza
y alentador que nos responde: "a través de la fé y esto no
de vosotros; ¡es el regalo de Dios"!
La
salvación es recibida por el pecador, no como deberíamos
decir: dada al pecador a través de la fé. ¡A TRAVES
DE LA FE entiéndalo! La fé es el medio por el cual Dios nos
dá la salvación. No es una condición para la salvación
que nosotros debemos llenar. No es un acto que nosotros debemos desempeñar
y sobre las bases por las cuales Dios nos salvará. La fé
es un lazo vivo entre la gente de Dios y Cristo. Es la conexión
entre nosotros y Cristo a través del cual Dios nos dá todas
las bendiciones de la salvación, las cuales están en Cristo
para que fluyan en nosotros. Por fé estamos unidos a Cristo y vivimos
en Él, exactamente como las ramas viven en la viña (Cf. Juan
15).
A
través de la fé nosotros recibimos el conocimiento de Dios.
No es solamente un conocimiento intelectual de la mente, pero el conocimiento
espiritual del corazón que de acuerdo a Juan 17:3 es vida eterna.
Por tal conocimiento es que conocemos a Dios como nuestro Dios, el Dios
que nos ama en esta vida, Quién nos salvará un día
en la gloria del cielo. Junto y enraizado con ese conocimiento de la fé
está la confianza de la fé por la cual tengo la seguridad
de que todo esto es verdadero. A través de la fé tengo la
convicción de que Jesús murió por mi y que soy salvo
por gracia! A través de la fé puedo decir que no me pertenezco
pero que pertenezco en la vida y en la muerte a mi fiel salvador, Jesucristo.
Le pertenezco a El en vida. ESTA vida del siglo veinte con todas sus frustraciones,
temores y ansiedades. Y también pertenezco a Jesús en la
muerte. Cuando la mano fría de la muerte me tome, no estaré
solo. ¡Jesús estará conmigo en la sombra del valle
de la muerte para consolarme y recibirme en la casa de muchas mansiones
del Padre, donde Él ha preparado un lugar para mí!
¡Sí,
amigo Cristiano, usted es salvo por gracia a través de la fé!
¡Y eso no de usted - es el regalo de Dios! Usted no se ganó
su salvación ni siquiera la quería. No es debido a sus obras,
ni siquiera al trabajo de la fé. Es el regalo de Dios. La salvación
por gracia es el regalo de Dios! Es un regalo gratuito, no merecido, de
Dios Todopoderoso.
¿Está
USTED salvado por gracia a través de la fe? La palabra no está
simplemente presentando alguna doctrina objetiva. No dice que la salvación
es por gracia, a través de la fé; y es el regalo de Dios.
Escuche, por gracia USTED es salvo... ¿Le dice esto Dios a usted?
¿Ha sido escogido en Cristo, reconciliado a Dios por Su muerte,
unido a El por fé? Déjeme preguntarle esto: "¿Es usted
un pecador?" ¿Se reconoce usted a sí mismo como una vasija
vacía, muerto en pecados y transgresiones? Ese es el fruto del Espíritu
de Cristo en usted.
No
se desespere, no tema; más bien alégrese y esté muy
contento! Vaya a la cruz de Jesús y vea ahí la sangre, de
Aquél que murió por usted. Vaya a la tumba vacía de
Jesús y vea que Él se levantó victorioso sobre la
muerte. Mire hacia el cielo y espere a su Salvador, porque Él viene
pronto y su recompensa está con Él. Usted tiene consuelo,
paz y esperanza. El consuelo de la salvación por gracia, la paz
del perdón por gracia y la esperanza de vida eterna por gracia.
¿Sabe
usted esto? Entonces puede usted decir con el mismo apóstol Pablo:
"Pero lejos esté de mi gloriarme, sino en la Cruz de nuestro Señor
Jesucristo" (Gal. 6:14). No hay cabida para jactarse. La salvación
es sólo por gracia. Pero esto también significa que cualquier
terreno para la desesperación ha sido removido. ¡El Dios eterno
y fiel nunca fallará! ¡Gloria sea a Él, de quien, por
quien y para quien son todas las cosas!
Esta
no es mi palabra, es el bendito Evangelio de Jesucristo.