Free Web space and hosting from freehomepage.com
Search the Web

El Hombre Es Responsable – Parte 1

Patch Blakey

Traducido por Lasaro Flores

La Academia Naval de los EE.UU. en Anápolis, Maryland, tiene alguna de la humedad más alta de cualquier ciudad en la Costa Este durante los meses del verano. Para la clase entrante de cadetes (Plebeyos) en la Academia Naval, la humedad es un "compañero" particularmente importuno durante el primer verano de adoctrinamiento.

En un esfuerzo de prepararlos moralmente, mentalmente, y físicamente, los Plebeyos son expuestos con frecuencia al ejercicio físico riguroso (con debido interés con tal de que no demande excesivamente por el nivel de la humedad). Este entrenamiento a menudo ocurre apenas antes de la formación de comida del mediodía cuando los Plebeyos son esperados de mirarse su mejor para los visitantes y para los oficiales de inspección.

En las formaciones del mediodía de comida, los cadetes pueden ser inspeccionados por un Mayor Marino, con un uniforme cuidadosamente aplanchado, con cabeza de estrechamente afeitada, y con ojos penetrantes e incompasivos, sin la insinuación más leve de la humedad en su persona. Opuestamente, los Plebeyos, en una atención rígida, parecieran, como la Bruja Malvada del Oeste, a todo el mundo como si ellos se fundían en una piscina de su propio sudor. Y luego el Mayor acaecería sobre algún Plebe desventurado y, con una mirada penetrante, pregunta, "¿Esta usted sudando?" ¡El Plebe temeroso croaría para atrás con tanto descaro como él podría congregar, "SI, SEÑOR!" A lo cual el Mayor respondería, "Bien. . ¡.Basta! ¡Eso es una orden!"  

A muchos cristianos, esto es la misma clase del absurdo que se imaginan cuando alguien sugiere que Dios ordena a los hombres á arrepentirse y creer, pero que los hombres son incapaces de hacerlo en y de sí mismos. "¿Cómo puede tener Dios a los hombres responsables de algo que ellos no tienen la habilidad de hacer?" ellos preguntan. Esto, ellos afirman, haría a Dios ser falso o injusto; un sadista que se encanta en mirar a los hombres tratar de hacer lo imposible. Y porque tal dios no coincide con su imaginación, él no podría ser Dios, quien “nunca” requeriría a los hombres hacer algo que ellos no pueden.

Concordaría prontamente con ellos que Dios no es un sadista. Sin embargo, ¿es verdad que la Biblia enseña que Dios nunca requiere a los hombres a hacer lo que ellos son incapaces de hacer? U otra manera de indicarlo, ¿son los hombres responsables por lo qué Dios los ha ordenado a ser? Vamos a ver algunos ejemplos.

En 2 Samuel 24:1 leemos, "Y volvió el furor de Jehová á encenderse contra Israel, é incitó á David contra ellos á que dijese: Ve, cuenta á Israel y á Judá”. Luego nueve versículos después que el acto se había hecho, la conciencia de David lo causó á arrepentirse de su pecado en numerar a la gente. Y entonces en versículos 12 y 13, el vidente Gad fue mandado a David por Dios para declarar el castigo de Dios por el pecado de David: “Ve, y di á David: Así ha dicho Jehová: Tres cosas te ofrezco: tú te escogerás una de ellas, la cual yo haga. Vino pues Gad á David, é intimóle, y díjole: ¿Quieres que te vengan siete años de hambre en tu tierra? ¿ó que huyas tres meses delante de tus enemigos, y que ellos te persigan? ¿o que tres días haya pestilencia en tu tierra? Piensa ahora, y mira qué responderé al que me ha enviado”.

Así que, aunque fue Dios quien movió a David para dar la orden, Dios todavía tuvo a David responsable.  

Dios había ordenado que Jesús fuera puesto a la muerte por hombres impíos a la instigación de los judíos, "A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole" (Hechos 2:23). Mas Dios tuvo a esos mismos judíos responsables de su acto malo: "Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que á éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo" (Hechos 2:36; compare Hechos 4:10; 7:52). De hecho, esa generación entera se condenó. "Por tanto, he aquí, yo envío á vosotros profetas, y sabios, y escribas: y de ellos, á unos mataréis y crucificaréis,… Para que venga sobre vosotros toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de Zacarías, hijo de Barachîas, al cual matasteis entre el templo y el altar. De cierto os digo que todo esto vendrá sobre esta generación” (Mateo 23:34-36).

Dios ordena a todos los hombres á arrepentirse por todo lugar(Hechos 17:30). Pero las Escrituras enseñan que es imposible que los hombres se arrepientan en su estado de pecaminosidad: "Por cuanto la intención de la carne es enemistad contra Dios; porque no se sujeta á la ley de Dios, ni tampoco puede. Así que, los que están en la carne no pueden agradar á Dios" (Romanos 8:7,8; Compare 1 Corintios 2:14, Hebreos 11:6). Los pecadores impenitentes son condenados a la condenación eterna: "No, os digo; antes si no os arrepintiereis, todos pereceréis igualmente" (Lucas 13:3,5). Dios tiene a los hombres responsables por su incapacidad. Mas Dios no es injusto para condenar al justo (1 Reyes 8:32), ni tiene gozo de la muerte del impío (Ezequiel 33:11). Dios es justo en todos Sus hechos (Jueces 5:11).

Ya que las Escrituras demuestran que Dios tiene a los hombres responsables por sus acciones a pesar de su incapacidad, entonces la Iglesia necesita reevaluar su posición en este asunto. La Biblia testifica que la salvación "no es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia…De manera que del que quiere tiene misericordia; y al que quiere, endurece" (Romanos 9:15, 18). Más alguien tiene que preguntar, "¿Cómo puede Dios tener á los hombres responsables de su incapacidad ya que nadie puede resistir Su voluntad?" "Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal?" (Romanos 9:20).

Dios no está a prueba delante de nosotros. Más bien somos nosotros quienes siempre estamos bajo el escrutinio de un Dios justo y santo, nuestro Creador, quien es mucho más demandante y justo que cualquier Mayor Marino conduciendo una inspección de los Plebeyos á la comida de mediodía en la Academia Naval.  

De Credenda Agenda http://www.credenda.org/issues/10-2doctrine101.php