Las Fuentes Del Conocimiento
Nos hallamos en un mundo donde no tenemos una morada de continúo. Dentro de nosotros, y fuera de nosotros, tenemos pruebas y amonestaciones que nuestros interéses principales están en otro mundo, y que nuestro negocio principal en este es de prepararnos para el estado futuro, en el cual muy pronto entraremos. Necesitamos información con respecto a ese mundo invisible y el método correcto para prepararnos, y ninguna otra información puede ser tan importante como esta. ¿Podrá ser que no tenemos ningunos medios para adquirirla? Para nuestra guiánza en las cosas de este mundo, toda provisión necesaria ha sido hecha. Poseemos ojos; y el mundo en el cual estamos nos dá la luz que necesitamos para utilizarlos en dirigír nuestros pasos. Poseemos entendimiento; y medios de conocimiento por de fuera son presentados, por los cuales podemos escoger los objectos de nuestra ocupación, y los mejores métodos para obtenerlos. Por lo cual podemos inferir que algún medio de conocimiento con respecto á nuestros interéses más altos deben de existir. Las fuentes de dónde este conocimiento puede ser obtenido, son los siguientes:
1. Nuestros sentimientos religiosos y morales. - Los animales brutos tienen instintos por los cuales son guiádos; y en el hombre, también, existen propensidades instintivas, adaptados á su naturaleza y la condición y circunstancias de su ser. El cariño de una madre no es confinado a los brutos como un instinto peculiar a ellos, sino que es hallado en el grado más alto en la madre humana; y en su pecho, mezclado con los sentimientos religiosos y morales peculiares á la naturaleza humana e inseparables de ella. La madre humana siente la obligación moral de tener cuidado de su niño, antecedente a todo razonamiento sobre la asunto. Cuando determinamos lo que es recto o mal por un proceso de razonamiento, lo juzgamos según a alguna ley, o regla de rectitud; pero, en este caso, la madre es una ley a sí misma. No necesita alguna enseñanza por de fuera, para informarla que es su deber para tener cuidado de su criánza. El pecado ha de haber degradado la nturaleza humana, que madres podrán estár sin el cariño natural - y tales madres demostrarán ningun sentimiento moral; pero, como quiera que sea enterrada debajo de nuestras corrupciones, el principal moral es un elemento de nuestra naturaleza. Por causa de ella, aun los pagános son una ley a sí mismos, y muestran la obra de la ley escrita en sus corazones. El sentimiento moral que al principio coopera con el cariño instintivo de la madre para inducirla a tener cuidado de su niño, después coopera con su razonamiento en dibujar el mejor método para promover su bien.
Cuando era de ser determinado a cual de las dos madres era la madre del niño vivo reclamado por las dos, la sabiduría de Salomon decidió, que la relación de una madre existía donde el cariño de una madre existía. Sobre el mismo principio podemos, de nuestros sentimientos religiosos y morales, inferir de nuestra relación a un gobierno moral y a un Gobernador Supremo. De esta ley, escrita en el corazón, podíamos obtener mucho conocimiento religioso, si la caída del hombre no hubiera oscurecido el escrito.
2. Los sentimientos religiosos y morales de nuestros compañeros. - Somos creados para la sociedad, y somos capazes de beneficiarnos unos á otros en las cosas de esta vida, y de aquella que ha de venir. Los juicios de otros asisten nuestros juicios; y los sentimientos religiosos y morales suyos, en la misma manera, asisten las nuestras. En la aprobación o disaprobación de la humanidad, podemos hallar unos medios importantes para conocer lo que es recto o mal. En consecuencia de esto, es una regla de deber para hacer aquellas cosas que son "de buen nombre" (Filipenses 4:8).
Si algun escrito antigüo nos es transmitido en numerosas copias, las cuales todas han sido mutiladas y borradas en gran manera, la probalidad de asegurar lo que era el original es mucho más cierto, cuando comparamos todas estas copias unas con otras, que sería, si solo poseímos una copia. Por la misma razón, generalmente los sentimientos religiosos y morales de la humanidad, es una fuente de conocimiento que puede ser más dependida, que aquella que es abierta á nuestra examinación en la naturaleza moral de un individuo singular. La conciencia propia del transgresor endurecido podría faltar de reprenderlo, cuando sus crimenes choca el moral sentido de la comunidad entera; y, de la disaprobación de ella, puede aprender la iniquidad de su conducta, aunque todo sentimiento moral sería extinguido en su propio pecho.
En examinar esta fuente secundaria del conocimiento, observamos el consentimiento común de la humanidad, que hay un Dios; que debe de ser adorado; que hay una diferencia entre la virtud y el vicio; que un gobierno moral existe, el cual es administrado en parte en esta vida por la Providencia Divina; que el alma del hombre es inmortal; y que una retribución futura espera a todos los hombres después de la muerte. Estas verdades de la religión aparecen en la historia de la humanidad, por todas las corrupciones que las cubrén y las oscurecen.
3. La corrida de la Naturaleza. - Las cosas son tan arregladas por el Creador y el Gobernador del mundo, que algunas acciones sirven para promover, y otras para destruír, la felicidad del individuo y de la sociedad. En observar la tendencia de las acciones, aprendemos que hacer y que evitar. Dios ha establecido la naturaleza de las cosas, y la voz de la Naturaleza es la voz de Dios. La conciencia es Dios hablando dentro de nosotros, pero, por causa de la apostasía del hombre de Dios, frecuentemente transmite oráculos falsos. Así que, hacemos bien en voltear nuestro oído á la voz de Dios, hablando en la Naturaleza universal.
La tendencia del vicio para producir la miseria, es obvio á todos quienes observan la corrida de las cosas alrededor de ellos. Los borrachos y los gariteros se empobrecen a si mismos, arruinan sus familias, pierden su salud, y se traén á una muerte prematura, no raramente por la violencia, y en veces por manos suicidales. En diez mil maneras, el crimen de todas especies manifiesta su tendencia perniciosa, y, en este arreglo de las cosas, el gobierno moral de Dios es claramente visto, y la conducta que Él aprueba, es puntado por el dedo de Su Providencia. Lo suficiente del gobierno moral de Dios aparece en la vida presente, para demostrar su existencia; y la imperfección que es manifestada en su administración presente, provee una prueba suficiente que se extiende más allá de la vida presente, y es perfecionada en el mundo venidero.
El conocimiento religioso que puede ser obtenido de las tres fuentes que han sido enumeradas, constituye lo que es llamado la Religión Natural. Aunque insuficiente para suplír las faltas del hombre en su condición caída, ella enseña las verdades fundamentales sobre cuales está basada toda la religión, y guía á la fuente más alta de conocimiento por la cual podemos ser hechos sabios para la salvación. Esta es
4. La Revelación Divina. - Porqué todos otros medios de conocimiento son insuficientes para traér a los hombres á la santidad y á la felicidad, le ha agradado a Dios en su piedad á nuestra raza, en hacer su voluntad conocida por la revelación especial. Además de su voz en la conciencia y en la Naturaleza, él ha revelado su voz desde del cielo. Esta revelación fue hecha antiguamente por los profetas, quienes fueron comisionados para hablar á los hombres en su nombre, y después por su Hijo desde el cielo. En estos días postreros, él nos habla en su palabra escrita, la Biblia, la cual es la fuente prefecta del conocimiento religioso, y la norma infalible de la verdad religiosa.
La Biblia consiste de dos partes: - 1. El Antigüo Testamento, o las Escrituras Hebraicas. Este es el libro preservado muy cuidadosamente por los Judíos por todo el mundo, y tenido sagrado por ellos como una revelación de Dios. 2. El Nuevo Testamento. Este consiste de varios escritos, que han sido preservados cuidadosamente por los cristianos de edades pasadas, y ahora son estimados por ellos como una revelación de Dios, hecha mediante los seguidores inmediatos de Jesucristo.
Aquí vamos asumir que la Biblia es una revelación de Dios. Si el lector tiene alguna duda sobre este punto, puede estudiar para ventaja cualquier de las obras numerosas estante sobre las Evidencias del Cristianismo; o, en la ausencia de las produciones más elaboradas, puede leer un discurso pequeño por el Autor, titulado, El Orígen y La Autoridad de la Biblia. [Este Discurso ha sido introducido en la obra presente como un Apéndice.]
(Continuar á La Inspiración Y La Transmisión De Las Escrituras