“Tu pueblo serálo de buena voluntad en el
día de tu poder, En la
hermosura de la santidad: desde el seno de la aurora, Tienes tú
el rocío de tu
juventud”.
Cualquiera
quien supone que Dios es soberano en toda área, excepto sobre
el albedrío del hombre, implica que el hombre ejerce
algún control que esta
afuera del reino de la autoridad y el poder de Dios. Si eso fuera
verdad,
¡entonces Dios no sería Dios! Todas las criaturas viven,
se mueven, y tienen su
ser in Él (Hechos 17:28). También quiere decir que el
hombre no esta
completamente perdido, ya que todavía retiene el poder y la
posibilidad de
creer en Cristo. Tal enseñanza es contrario á todo lo que
las Escrituras
testifican del hombre natural. Ellos están muertos
espiritualmente,
incapacitados, y desinclinados de venir á Cristo, si Dios
primero no les da el
poder y la autoridad, Juan 1:11, 12).
Sin
embargo, es tan incorrecto de asumir que ya que Dios es el que
salva, Él lo hace contra la voluntad del pecador. La verdad
gloriosa del Salmo
110:3, y de toda la Escritura, es que no importa qué fuerte sea
la oposición
del pecador al Evangelio de la gracia soberana en Cristo, la gracia, el
propósito y la voluntad de Dios conquistará. Note que el
versículo dice, “Tu pueblo serálo de buena
voluntad…”.
¿Quién
es este pueblo? Ellos son de Dios por Su elección eterna
distinguida. Él escogió un pueblo de toda la humanidad
caída para poder
mostrarles Su misericordia y favor inmerecido en Cristo, Efesios 1:3-5.
Ellos
son de Dios por la redención. Cuando el Señor Jesucristo
murió en la cruz, Él
compró para Dios el Padre, aquel pueblo quien el Padre
escogió y le dio á Él.
Cristo oró por ellos en el huerto, “Yo
ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste;
porque tuyos
son: Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he
sido
glorificado en ellas”, Juan 17:9, 10. Ellos son de Dios por la
regeneración. Con el tiempo, el Espíritu de Dios hace la
obra sobre cada
corazón de cada pecador escogido. Él primero produce la
vida en ellos, en
revelándoles a Cristo en ellos, ¡quien es la vida, 1 Juan
5:20! Ellos
voluntariamente vienen á Él por la fe, creyendo
sólo en Él, cuya sangre y
justicia los cubre, y los hace aceptos en Cristo, Efesios 1:6-9.
¿Eres
un pecador de buena voluntad? ¿Te confías
únicamente y
agradablemente sólo en Cristo para tu salvación,
dándole toda la gloria por Su
gracia soberana y todopoderosa? ¿Está Cristo en tu
pensamiento y corazón de
diario? ¿Le sirves en toda ordenanza de Su Palabra?
¿Recibes graciosamente todo
de Su doctrina? ¿Eres generoso en tu dar y en tu servicio, y
gracioso en
actitud en unos con otro? Este es el poder y la gracia de Dios en el
corazón
del pueblo del Señor, Esdras 1:1-6.