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REGENERACIÓN DECISIONAL
 JAMES ADAMS

Introducción

¿Qué Es La Regeneración?

"El que no naciere de nuevo1, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3). Nuestro Señor Jesucristo
enseñó que el nacimiento nuevo es tan importante que sin él nadie verá el cielo. Errores acerca de
esta doctrina han sido muy destructivos para la Iglesia de Cristo. La regeneración, o el nacimiento
nuevo, es una obra de Dios. No es una obra del hombre. No es algo que el hombre hace, pero
algo que Dios hace. El nacimiento nuevo es un cambio traido en nosotros: no un acto hecho por
nosotros. Esto está declarado tan hermosamente por el Apóstol Juan cuando en el primer capitulo
de su evangelio él habla de los hijos de Dios como aquellos que "no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, nl de voluntad de varón, sino de Dios" (v 13).

¿Qué Es "La Regeneración Decisional?"

La historia de la Iglesia Cristiana ha visto muchos errores acerca del nacimiento nuevo. Estas
enseñanzas se alejan de las Escrituras por atribuir al hombre la habilidad de regenerarse a sí mismo.
Cuando estos conceptos falsos del hombre y del nacimiento nuevo son adoptados, las Iglesias
prontamente llegan a ser corrompidas con prácticas falsas. La Iglesia Católica Romana, la iglesia
Anglicana, la iglesia Luterana y muchas otras iglesias han sido corrompidas en diferentes tiempos y
a diferentes grados con la enseñanza de la Regeneración Bautismal. Por razón de esta enseñanza
errónea sobre la regeneración, estas iglesias han abrazado prácticas falsas.

En el siglo diecinueve pocas controversias eran tan candentes como la de Regeneración Bautismal.
Es interesante notar que C. H. Spurgeon (1834-1892), el predicador más prolífero de aquel siglo,
ha impreso en 1864 más copias de su sermón denunciando la Regeneración Bautismal que
cualquier otro sermón. La Regeneración Bautismal enseña que el nacimiento nuevo es compartido
por las aguas del bautismo. El sacramento es hecho por el hombre y está en su control.

Pero la Iglesia del siglo veinte tiene, en "la Regeneración Decisional," una falsedad más sútil para
combatir. "La Regeneración Decisional" se distingue de la Regeneración Bautismal solamente en el
hecho de que coloca la certeza del nacimiento nuevo a un acto diferente. Esta doctrina, tal como la
Regeneración Bautismal, ve el nacimiento nuevo como el resultado de un proceso mecá nico que
puede ser hecho por el hombre. Lo que se llama aquí "la Regeneración Decisional" en su manera
deceptiva ha penetrado mucho dentro de la Iglesia Cristiana.

Nuestro Propósito

Los métodos y la teología de aquellos que practican "la Regeneración Decisional" necesitan ser
examinados, no con un espíritu malicioso, pero con un deseo ferviente para que todo el pueblo de
Dios pueda ser uno en doctrina y práctica para la gloria de Dios. Nosotros amamos a todos que
están en Cristo:

pero nosotros estamos en acuerdo de todo corazón con Charles Spurgeon:

"La mejor manera de promover la unidad es promover la verdad. De nada nos servirá estar todos
unidos juntos rindiéndonos a los errores de uno y del otro. Debemos amarnos uno al otro en
Cristo: pero no deberíamos estar unidos a tal grado que no podamos ver las faltas de uno y del
otro, y especialmente no poder ver las nuestras propias.¡No! Purguemos la casa de Dios, y
entonces los tiempos grandiosos y benditos amanecerán sobre nosotros."2

Entonces nuestro propósito no es dudar la sinceridad de algunos Cristianos o de danarlos, pero de
unir a los Cristianos en la verdad así como ella está en nuestro Señor. Solamente esta es la
verdadera unidad Cristiana.

Así como buscamos ansiosamente traer unidad a la Iglesia de Cristo, volvámonos de la falsedad a
la verdad de Dios. La práctica de "la Regeneración Decisional" en la Iglesia debe ser expuesta para
salvar a los hombres de la delusión damnable que, porque ellos han "decidido" o "firmado una
tarjeta," ellos van a ir al cielo y ya no están bajo la ira de Dios. La pureza del evangelio es de
suprema importancia porque esto solamente es el poder de Dios para salvación, y la base
verdadera de la unidad Cristiana.

La Regeneración Decisional Y La Consejeria

Quizás algunos todavía no entiendan que significa exactamente este término "La Regeneración
Decisional." Quizás algunos no son familiarizados con los cursos de consejeria que son enseñados
por muchas organizaciones en este país y en el extranjero, y con las numerosas "Conferencias Para
Ganar Almas" que están tomando lugar. En estas reuniones los consejeros son instruidos que la
consejeria de éxito debe concluir con la

3

absoluta seguridad de la salvación del individuo. Los consejeros frecuentemente son instruidos para
asegurar al individuo que su salvación es cierta porque él ha orado la oración prescrita, y él ha
respondido "sí" a todas las preguntas correctas.

Tenemos una ilustración de "la Regeneración Decisional" cuando un predicador popular del día
presente prescribe un procedimiento de consejeria. El dirige al "Señor Ganador" a preguntar a un
inconverso al "Señor Blanco" una serie de preguntas. Si el "Señor Blanco" dice "sí" a todas las
preguntas, a él se le pide que ore una oración prescrita y entonces lo pronuncian salvo.3 La mayor
parte de esta consejería resulta en el individuo siendo "regenerado" a través de una decisión. Este
es esencialmente el mismo método usado mayormente en las cruzadas evangelísticas a través del
mundo. Estas campañas son como fábricas enormes que producen tantas como diez mil
"decisiones" en una semana.

El Señor Iain Murray, en su libro oportuno El Olvidado Spurgeon, muestra que este tipo de
consejería es usado en la obra con la juventud:

"Por ejemplo. un librito, que es muy distribuido en el tiempo presente en el evangelismo estudiantil,
delinea "Tres pasos simples" para llegar a ser un Cristiano: primero, reconocimiento personal de
pecado. y segundo. creencia personal en la obra substitutoria de Cristo. Estas cosas son descritas
como preliminares, pero 'el tercero es tan final que al tomarlo me hace un Cristiano... Necesito
venir a Cristo y reclamar mi porción en lo que Él hizo por cada uno.' Este paso decisivo totalmente
depende de mí, Cristo 'pacientemente espera hasta que yo abra la puerta. Entonces Él entrará
dentro...' Una vez que hice esto puedo considerarme inmediatamente a mi mismo como un
Cristiano. El consejo sigue:

'Diga a alguien hoy lo que usted hizo.'"4

Hay muchas variaciones de este tipo de consejería, pero todas ellas tienen en común un elemento
mecánico, tal como la repetición de una oración o la firma de una tarjeta, bajo la ejecución de tales
el individuo es asegurado de su salvación. La regeneración de esta manera ha sido reducida a un
procedimiento que el hombre ejecuta. Cuán diferentemente Jesucristo ha tratado con los
pecadores. El no tenia un proceso de salvación instantánea. El no hablaba a la gente con una
presentación estereotipada. El trató a cada Individuo en una base personal. Nunca en el Nuevo
Testamento encontramos a Cristo obrar con cualquieras dos personas de la misma manera. Es
iluminante comparar cuán diferentemente Él trató a Nicodemo en Juan 3, y luego a la mujer al lado
del pozo en Juan 4. La consejería debería ser personal.

Hay un número de otros problemas con una consejería mecánica. El Sr. Murray ha mostrado el
hecho de que a base de esta consejería:

"Un hombre puede hacer una profesión sin siempre tener destrozada su confianza en su propia
habilidad: absolutamente no le fue dicho a él de su necesidad de un cambio de naturaleza lo cual no
está dentro de su propio poder. y consecuentemente, si él no experímenta tal cambio radical, él no
se acongoja. A él nunca le fue dicho que ello era esencial y entonces él no ve ninguna razón de
dudar si él es un Cristiano. Verdaderamente, la enseñanza bajo la cual él llegó a estar, milita
consistentemente contra tales dudas surgientes. Frecuentemente se dice que un hombre quien ha
hecho una decisión con poca evidencia de un cambio de vida puede ser un Cristiano carnal' que
necesita instrucción en la santidad, o si el mismo individuo gradualmente logra perder sus Intereses
recién encontrados, la culpa es atribuida a la carencia del 'seguimiento,' o a la oración, o a otra
deficiencia de parte de la Iglesia. La posibilidad de que estas marcas de mundanalidad y
decaimiento se deben a la ausencia de una experiencia salvadora desde el principio es raramente
considerada: si este punto hubiera sido anticipado. entonces todo el sistema de apelaciones,
decisiones y consejería se hubiera derrumba do, porque traería a luz el hecho de que el cambio de
naturaleza no está en el poder del hombre, y de que ello toma más tiempo que unas pocas horas o
días para establecer si la respuesta profesada al evangelio es genuina. Pero en vez de anticipar
esto, se protesta diciendo que dudar si un hombre que ha aceptado a Cristo' es un Cristiano es
equivalente a dudar la Palabra de Dios, y que abandonar las 'apelaciones' y sus adjuntos es
abandonar el evangelismo del todo. "5

     La consejería de la "Regeneración Decisional" produce estadísticas que animarían a
     cualquier Cristiano hasta que él prosiga a los así llamados convertidos. En una
     experiencia quebrantadora de corazón cuarenta "convertidos" de tal consejería fueron
     contactados y sólo una persona de estas cuarenta fue encontrada que parecía ser un
     Cristiano. Una dama pudo haber sido alcanzada, pero ¿cuales fueron los efectos del
     encuentro sobre los treintainueve? Algunos de ellos pueden creer que sus destinos
     eternos fueron determinados por sus decisiones, lo cual es una confianza fatal si
     ningún cambio ha sido operado en sus corazones y vidas. Los otros pudieron haber
     concluido que ellos han experimentado todo lo que el Cristianismo tiene que ofrecer.
     Fracasando sentir y ver cualquier cambio prometido en si mismos, ellos han sido
     convencidos de que el Cristianismo es un engaño y que aquellos que lo mantienen
     todavia son fanáticos ilusionados o hipócritas miserables.

Robert Dabney, uno de los grandes teólogos del siglo diecinueve, hizo unas observaciones muy
penetrantes acerca de la desilusión de la gente que había sido aconsejada para hacer una decisión.
El dijo:

"Algunos de estos individuos sienten que una travesura cruel les han jugado sobre su falta de
experiencia los ministros y amigos del Cristianismo al así empujarlos. en la hora de su confusión,
hacia posiciones falsas, cuyas tareas ellos no las pueden hacer y obrar, y hacia profesiones
sagradas las cuales ellos han sido obligados a repudiar vergonzosamente. Su propio respeto es
entonces herido por los listos, y su orgullo es indignado por una exposición humillante. No es
extraño que ellos miran a la religión y a sus defensores desde este punto de partida con sospecha y
enojo. Frecuentemente sus sentimientos no paran aquí. Ellos estan concientes que estuvieron
totalmente con fervor en su ansiedad religiosa y resoluciones en ese tiempo, y que ellos han sentido
ejercicios extraños y profundos. Pero una amarga y mortificante experiencia les ha enseñado que
su nacimiento nuevo y religión experimental por lo menos fue una decepción. Cuan natural es
concluir que aquellos de todos los demás son decepciones también. Ellos dicen: 'La única
diferencia entre estos Cristianos fervorosos y yo es, que ellos no han detectado todavia el engaño
como yo ya lo hice. Ellos están ahora nada de eso más convencidos de su sinceridad y de la
realidad de sus ejercicios que yo fui una vez de los mios. Aún sé que no hubo cambios en mi alma:
no creo que haya en las suyas.'Tal es un proceso fatal de pensamiento a través del cual miles han
pasado: hasta que el país es regado otra vez por encima con infieles, quienes han sido hechos tales
por su propia experiencia de excitaciones religiosas espurias. Ellos pueden retener su hostilidad
hacia si mismos, pero todavía son endurecidos contra todas las im presiones salvadoras de la
verdad. "6

Dabney escribió estas palabras hace cien años ya, muchos días antes del "evangelismo masivo" y
campañas demasiadamente organizadas. Si cien años atrás ya el país estaba "regado otra vez por
encima con infieles, quienes han sido hechos tales por su propia experiencia de excitaciones
religiosas espurias,"¿cuál debe ser la situación hoy día? Esta es una pregunta seria para cada
Cristiano. Habiendo guiado a los hombres, aun sinceramente, a una esperanza falsa, será una
condenación horrible para un Cristiano cuando estará ante el Dios Todopoderoso.
 
 

La Regeneración Decisional Y Los Llamamientos al Altar

Uno puede leer miles de páginas de la historia de la Iglesia Cristiana sin encontrar una sóla
referencia al "llamamiento convencional al altar" antes del siglo pasado. La mayoría de los
Cristianos se sorprenden saber que la historia antes del tiempo de Charles G. Fínney (1792-1875)
desconoce totalmente este tipo de "invitación." La práctica de urgir a los hombres y a las mujeres
para hacer un movimiento fisico a la conclusión de un servicio fue introducido por Finney en la
segunda década del siglo diecinueve. El Dr. Albert B. Dod, un profesor de teología del Seminario
de Princeton en el tiempo del ministerio del Sr. Flnney, señaló lo nuevo de la práctica y mostró que
este método era sin precedente histórico.

En su análisis de los Discursos de Finney Sobre el Avivamiento, el Profesor Dod declara que uno
podrá buscar en vano todos los tomos de la historia eclesiástica para encontrar un sólo ejemplo de
esta práctica antes de 182O.En su lugar, la historia nos dice que cuando el evangelio era predicado
los hombres fueron invitados a Cristo, no para decidirse al final del sermón si hacer o no una
acción fisica.

El Apóstol Pablo, el gran evangelista, nunca ha escuchado acerca de un llamamiento al altar, pero
hoy día algunos consideran el llamamiento al altar ser una marca necesaria de una iglesia
evangélica. En efecto, las Iglesias que no lo practican son frecuentemente acusadas de no tener
preocupación por los perdidos. Ni Pablo ni Pedro nunca concluyeron su predicación forzando
sobre sus escuchas la decisión de caminar o no caminar. No sólo lo es con la historia Eclesiástica
entonces, sino con la historia Escrituraria también que el llamado al altar está en conflicto.

Uno podría preguntar, ¿Cómo los predicadores del evangelio por los previos mil ochocientos años
invitaban a los hombres a Cristo sin el uso del llamamiento al altar?" Ellos lo hicieron de la misma
manera como lo hicieron los apóstoles y los otros testigos de la Iglesia primitiva. Sus mensajes
están repletos con invitaciones para todos los hombres en todo lugar a venir a Cristo.

Ciertamente se tiene que admitir que el primer sermón de la Iglesia Cristiana no fue concluido con
un llamamiento al altar. Pedro en el Día de Pentecostés concluyó su sermón con estas palabras:
"Sepa, pues, ciertisimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis,
Dios le ha hecho Señor y Cristo." Pedro paró. Entonces el registro divino nos dice: "Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué
haremos?" (Hechos 2:36-37). Esta respuesta fue el resultado de la obra del Espíritu de Dios, no de
apelaciones astutas o presión psicológica. Aquel día los apóstoles presenciaron la conversión de
tres mil gentes.

C. H. Spurgeon Invitaba a los hombres a venir a Cristo, y no al altar. Escúchele invitar hombres a
Jesucristo:

"Antes de salir de este lugar respire una oración ferviente a Dios, diciendo, "Dios, sé propicio a mí,
pecador. Señor, necesito ser salvo. Sálvame. Invoco Tu nombre... Señor, soy culpable, merezco
Tu ira. Señor, no puedo salvarme a mi mismo. Señor, quiero tener un corazón nuevo y espíritu
justo, pero, ¿que puedo yo hacer? Señor, no puedo hacer nada, ven y obra en mi el hacer Tu
buena voluntad.

                        Tú solamente tienes el poder, yo sé

                        Para salvar un miserable como yo;

                           ¿A quién, o dónde podré ir

                              Si yo corriera de Ti?

Pero yo ahora desde lo más profundo de mi alma invoco Tu nombre. Temblando, pero creyendo,
me entrego totalmente a Ti, Oh Señor. Confio en la sangre y en la justicia de Tu amado Hijo. .
Señor, sálvame esta noche, por amor de Jesús." Ve a tu casa solamente confiando en Jesús. "Me
gustaría ir al cuarto de indagación. Admito que a usted le gustaría, pero nosotros no deseamos
ministrar a las pasiones de la superstición popular. Tememos que en esos cuartos los hombres son
calentados para una confianza ficticia. Muy pocos de los que son supuestamente convertidos en
estos cuartos de indagación salen bien. Ve a tu Dios enseguida, aún donde te encuentras ahora.
¡Aférrate a Cristo, de una vez, antes de moverte una pulgada!"8

Las invitaciones tales como Spurgeon daba dirigiendo a los hombres a Cristo y no hacia los
pasillos son necesitadas hoy dia. Los sermones de George Whitefield eran largas invitaciones a los
hombres a venir a Cristo, no a un altar. Lo mismo se puede decir de la predicación de Jonathan
Edwards, de los Reformadores y de los otros del pasado quienes han sido bendecidos con una
cosecha de muchas almas usando los medios Escriturarios de invitar a los hombres a Cristo.

Hoy día el llamamiento al altar llegó a ser el climax y la culminación de una reunión entera. Muchas
estrofas de un himno usualmente se cantan durante cual tiempo toda clase de apelaciones son
hechas al pecador para que camine por el pasillo, y se da la impresión clara al pecador de que su
destino eterno depende sobre este movimiento de sus pies. Tal Como Soy," el himno precioso
quizás más frecuentemente cantado para el llamamiento al altar, fue escrito en 1836 por Charlotte
Elliot:

                                Tal como soy,

                          Sin más confianza que tu amor.

                            Ya que me llamas, acudí:

                           Cordero de Dios, heme aquí.

La frase, "Cordero de Dios, heme aquí." ha sido usada extensamente para animar a la gente para
"venir" por el pasillo. Pero es significante que la Srita. Elliott escribió el himno para los inválidos y
que apareció por primera vez en un himnario preparado especialmente para ellos.9 Para la Srita.
Elliot, venir a Cristo no era caminar por un pasillo.

Aunque la mayoría que usa el llamamiento al altar reconocen que venir a Cristo no es sinónimo de
venir al altar, ellos dan la impresión a los pecadores que el primer paso en venir a Cristo es caminar
por el pasillo. Yo a

consentimiento sin desearlo está en conflicto directo con lo que las Escrituras enseñan acerca de la
recepción de Jesucristo. En realidad, la clase de predicación que trata atrapar a los pecadores
resulta mayormente en traer a la gente a la religión, no a Cristo. ¿Puede haber cualquier más
terrible resultado de un sermón que el traer a la gente a algo otro que a nuestro Señor Jesucristo?

La predicación verdadera no es una estratagema astuta del hombre, pero una demostración del
Espíritu de Dios, mientras la verdad de Dios es proclamada. Nunca olvidaré escuchando al Dr.
David Martyn Lloyd-Jones ilustrando lo que la predicación verdadera es con el recuento de la
predicación de George Whitefield en la iglesia de Jonathan Edwards:

Allí estaba el genio de Jonathan Edwards escuchando a Whltefield, quien no era del mismo campo
profesional, por supuesto, desde el punto de vista del genio y de la habilidad y sucesivamente. Pero
mientras él escuchaba a Whitefield, su rostro, dice whitefleld, resplandecia. El rostro de Edwards
resplandecía y las lágrimas rodaban sobre su rostro. Edwards estaba reconociendo esta nota
auténtica y autoritativa, esta predicación. Whitefield estaba en el Espíritu. Edwards estaba en el
Espíritu, y los dos estaban acoplados juntos. la congregación entera y el predicador eran uno en la
mano de Dios. Eso es predicación. ¡Qué Dios nos ayude a practicarlo y experimentarlo!"11

La predicación de la cual estaba hablando el Dr. Lloyd-Jones y de la cual el Nuevo Testamento
proyecta está muy removida de la treta fraudulenta usada en muchas de las predicaciones
modernas. La predicación bíblica declara que los hombres no son nacidos de nuevo por la
voluntad de la carne, ni por la voluntad del hombre, sino de Dios (Juan 1:13).

"La Regeneración Decisional" no trae a los hombres a Cristo de ninguna manera más que la
Regeneración Bautismal. Es verdad que algunos son convertidos bajo tal predicación, ero esto es a
pesar de los métodos falsos sados, no por razón de ellos. La Biblia es en su declaración los de de
hombres que solamente pueden por ser acidos de nuevo. El arrepentimiento verdadero y la fe
salvadora vienen por resultado del nacimiento nuevo y nunca son la causa del gran cambio. El
arrepentimiento y la fe son los actos de los hombres regenerados, no de los hombres muertos en
pecados (Ef. 2:1,5). Sin embargo, Dios no obra por nosotros; El no cree por nosotros; y El
ciertamente no puede arrepentirse por nosotros, Él no tiene pecado por el cual arrepentirse.
Nosotros necesitamos personalmente, a sabiendas y voluntariamente confiar en Cristo por la
salvación. Ni estamos diciendo que los predicadores no deberían urgir. ciertamente, deberían rogar
con los hombres que se arrepientan y crean. Cualquier predicación que sólo repasa los hechos del
evangelio sin llamar a los hombres al arrepentimiento y a la fe en Cristo como un Salvador
poderoso y misericordioso de pecadores no es predicación bíblica.

Los apóstoles enseñaron que Dios salva a Sus escogidos a través de la locura de la predicación.
Todos los métodos nuevos diseñados por el hombre pueden sólo llegar a ser bastante limitados de
este medio ordenado para convertir al pecador. La Iglesia debería abandonar sus invenciones
camales y ser una vez más guiada por las enseñanzas de las Escrituras si espera que Dios bendiga
sus esfuerzos y multiplique su cosecha. El medio Escriturario para evangelizar es de predicar "a
Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero. y para los gentiles locura; mas para los
llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23,24).

La Regeneración Decisional Y La Teología

Si es reconocida abiertamente o no, hay ciertas presuposiciones doctrinales que están debajo de
los métodos usados en el evangelismo. ¿Qué clase de enseñanza, entonces, ha permitido que la
Iglesia se aleje del Cristianismo histórico y acepte estos Inventos nuevos?

El nacimiento nuevo según nuestro Señor Jesucristo es la obra soberana del Espíritu de Dios en el
corazón del hombre (Juan 3:8). Siendo en conflicto con la enseñanza de Cristo, uno de los
antecesores de este evangelismo nuevo declara que "la Religión es la obra del hombre." Esta es una
declaración sorprenden-te, especialmente ya que se encuentra exactamente en la primer página de
Discursos sobre los Avivamientos de la Religión (Lectures on Revivals of Religion), el más
influencíal de todos los escritos de Charles G. Finney.'1 2 La gran diferencia teológica entre el
evangelismo moderno y el evangelismo bíblico gira alrededor de esta pregunta básica, si la religión
verdadera es la obra de Dios o del hombre. En su mejor lado, la doctrina de "la Regeneración
Decísional" atribuye el nacimiento nuevo parcialmente al hombre y parcialmente a Dios.

J. H. Merle d'Aubigne (1794-1872) en su historia de la Reformación en Inglaterra declara:

"Creer en el poder del hombre en la obra de la regeneración es la gran herejía de Roma, y desde
ese error ha venido la ruina de la Iglesia. La conversión procede de la gracia de Dios solamente, y
el sistema que atribuye parcialmente al hombre y parcialmente a Dios es peor que el
Pelagianismo."13

Uno de los más grandes teólogos americanos, Charles Hodge (1797-1878) también señala el
peligro de esta enseñanza:

"Ninguna doctrina más destructiva del alma puede ser mejor diseñada que la doctrina que los
pecadores pueden regenerarse a si mismos, y arrepentirse y creer solamente cuando se les place..
Así como es una verdad ambamente de las Escrituras y de la experiencia de que el hombre no
renovado no puede hacer nada de si mismo para asegurar su salvación, es esencial que él sea
traído a una convicción práctica de esa verdad. Cuando así está convencido, y no antes, él busca
ayuda de la única fuente de donde puede ser obtenida."14

En ambas declaraciones anteriores el énfasis se pone sobre la impotencia del hombre para ser
nacido de nuevo, y la necesidad para que Dios crea la vida. Es especialmente en estas dos áreas
que la doctrina de "la Regeneración Decisional" se desvía de la doctrina bíblica de la regeneración.
Esto nos trae a la cuestión fundamental de "la Regeneración Decisional:" ¿Cual es la condición
espiritual del hombre?

¿Puede un hombre ser nacido de nuevo al contestar "sí" a cierta serie de preguntas? ¿Puede un
hombre ser nacido "de lo alto" pasando al frente de un edificio? ¿Puede un hombre llegar a ser un
Cristiano verdadero respondiendo a una invitación como un resultado de ser atrapado de
improvisto? Su respuesta a estas preguntas será determinada por su manera de ver la condición
espiritual del hombre. ¿Cual es el estado espiritual del hombre?

El gran teólogo Escosés de antaño Thomas Boston (1676-1732) muy vívidamente llustró la
condición espiritual del hombre comparando a la persona inconversa a un hombre en un pozo. El
puede salir del pozo una de las dos maneras: él podría con mucho esfuerzo y dificultad escalar los
costados del pozo hacia afuera, que sería el camino de obras; o, el podría coger la soga de la
gracia bajada por Cristo y ser sacado de su miseria. Sí, él puede decidir a salir afuera por la soga
del evangelio, pero, ¡ay! el hombre no convertido está muerto en el pozo y no puede valerse de
ningunas de estas maneras."15

El hombre está muerto espiritualmente en delitos y pecados y no puede agradar a Dios (Ef. 2:1;
Rom. 8:8). Nuestro Salvador mismo proyectó la condición del hombre como una de impotencia
total: "Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no le trajere.. Ninguno puede venir a mí,
si no le fuere dado del Padre" (Juan 6:44,65).

Este estado de muerte y esclavitud al pecado no puede ser cambiado haciendo una decisión o
caminando un pasillo. Un hombre no puede hacerse a si mismo un Cristiano. Sólo el Espirltu de
Dios puede crear un hombre nuevo en Cristo. En su gracia Dios da a los hombres corazones
nuevos. Solamente entonces ellos pueden voluntariamente arrepentirse y creer en el Señor
Jesucristo. Dios mismo ha declarado esta verdad diciendo: "Os daré corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un
corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos..."
(Ezeq. 36:26,27). Jesucristo también claramente dijo: "Porque como el Padre levanta a los
muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida" (Juan 5:21).

la grandeza del poder de Dios en salvar a los pecadores puede ser vista solamente contra el
transfondo de la condición desesperada del hombre. ¡Qué gloriosa doctrina es la del nacimiento
nuevo para el pecador Impotente! ¡Qué la Iglesia regrese a la doctrina bíblica para que así pueda
evangelizar otra vez para la gloría de Dios!

¡Cuán impotente culpable la naturaleza está tendida

Inconciente de su carga!

El corazón. no cambiado nunca podrá levantarse

Para la felicidad y para Dios.

La voluntad perversa, las pasiones ciegas,

En sendas de ruina extraviadas;

Razón, degradada. nunca puede encontrar

La senda segura y estrecha.

¿Puede alguna cosa, debajo de un poder divino,

La voluntad obstinada domar?

Es Tuyo, Salvador Todopoderoso. Tuyo

El formar el corazón de nuevo.

¡Oh cambia estos corazones miserables nuestros.

Y dales vida divina!

¡Entonces nuestras pasiones y nuestros poderes.

Señor Todopoderoso, serán Tuyos!

-Isaac Watts
 

¿Qué Debemos Hacer?

No es tiempo de permanecer en silencio; es tiempo de hablar claramente. Hemos estado callados
por mucho tiempo, de alguna manera pensando que si nos oponemos a estas prácticas no bíblicas
nosotros podríamos Impedir la obra buena del evangelismo, creyendo que entre las multitudes de
"decisiones" haya algunas conversiones genuinas. ¡Pero con el pasar de cada semana miles son
dírigidos a una esperanza falsa! los hombres son ordenados a caminar por los pasillos cuando
deberían ser orientados solamente a Cristo. El alto llamado a la predicación ha sido degenerado a
una serie de arterías y tretas fraudulentas. Estas prácticas falsas han resultado por la perversión de
la doctrina bíblica. En medio de esta confusión oremos para que Dios se plazca a revivir Su Iglesia
de nuevo. Este avivamiento puede solamente venir a través de Cristo. Los hombres necesitan
volver de nuevo a Sus instrucciones para ser guiados, a Sus invitaciones libres a los pecadores y a
la predicación de Su Evangelio. Solamente entonces nuestras labores traeran gloría a Dios; y si
Dios permite, muchos pecadores serán convertidos para Su gloria.

TRADUCIDO por Pedro B. Durik

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REGENERACIÓN DECISIONAL

                           JAMES ADAMS
 
 
 
 
 
 

                                Introducción

¿Qué Es La Regeneración?

"El que no naciere de nuevo1, no puede ver el reino de Dios" (Juan 3:3). Nuestro Señor Jesucristo
enseñó que el nacimiento nuevo es tan importante que sin él nadie verá el cielo. Errores acerca de
esta doctrina han sido muy destructivos para la Iglesia de Cristo. La regeneración, o el nacimiento
nuevo, es una obra de Dios. No es una obra del hombre. No es algo que el hombre hace, pero
algo que Dios hace. El nacimiento nuevo es un cambio traido en nosotros: no un acto hecho por
nosotros. Esto está declarado tan hermosamente por el Apóstol Juan cuando en el primer capitulo
de su evangelio él habla de los hijos de Dios como aquellos que "no son engendrados de sangre, ni
de voluntad de carne, nl de voluntad de varón, sino de Dios" (v 13).

¿Qué Es "La Regeneración Decisional?"

La historia de la Iglesia Cristiana ha visto muchos errores acerca del nacimiento nuevo. Estas
enseñanzas se alejan de las Escrituras por atribuir al hombre la habilidad de regenerarse a sí mismo.
Cuando estos conceptos falsos del hombre y del nacimiento nuevo son adoptados, las Iglesias
prontamente llegan a ser corrompidas con prácticas falsas. La Iglesia Católica Romana, la iglesia
Anglicana, la iglesia Luterana y muchas otras iglesias han sido corrompidas en diferentes tiempos y
a diferentes grados con la enseñanza de la Regeneración Bautismal. Por razón de esta enseñanza
errónea sobre la regeneración, estas iglesias han abrazado prácticas falsas.

En el siglo diecinueve pocas controversias eran tan candentes como la de Regeneración Bautismal.
Es interesante notar que C. H. Spurgeon (1834-1892), el predicador más prolífero de aquel siglo,
ha impreso en 1864 más copias de su sermón denunciando la Regeneración Bautismal que
cualquier otro sermón. La Regeneración Bautismal enseña que el nacimiento nuevo es compartido
por las aguas del bautismo. El sacramento es hecho por el hombre y está en su control.

Pero la Iglesia del siglo veinte tiene, en "la Regeneración Decisional," una falsedad más sútil para
combatir. "La Regeneración Decisional" se distingue de la Regeneración Bautismal solamente en el
hecho de que coloca la certeza del nacimiento nuevo a un acto diferente. Esta doctrina, tal como la
Regeneración Bautismal, ve el nacimiento nuevo como el resultado de un proceso mecá nico que
puede ser hecho por el hombre. Lo que se llama aquí "la Regeneración Decisional" en su manera
deceptiva ha penetrado mucho dentro de la Iglesia Cristiana.

Nuestro Propósito

Los métodos y la teología de aquellos que practican "la Regeneración Decisional" necesitan ser
examinados, no con un espíritu malicioso, pero con un deseo ferviente para que todo el pueblo de
Dios pueda ser uno en doctrina y práctica para la gloria de Dios. Nosotros amamos a todos que
están en Cristo:

pero nosotros estamos en acuerdo de todo corazón con Charles Spurgeon:

"La mejor manera de promover la unidad es promover la verdad. De nada nos servirá estar todos
unidos juntos rindiéndonos a los errores de uno y del otro. Debemos amarnos uno al otro en
Cristo: pero no deberíamos estar unidos a tal grado que no podamos ver las faltas de uno y del
otro, y especialmente no poder ver las nuestras propias.¡No! Purguemos la casa de Dios, y
entonces los tiempos grandiosos y benditos amanecerán sobre nosotros."2

Entonces nuestro propósito no es dudar la sinceridad de algunos Cristianos o de danarlos, pero de
unir a los Cristianos en la verdad así como ella está en nuestro Señor. Solamente esta es la
verdadera unidad Cristiana.

Así como buscamos ansiosamente traer unidad a la Iglesia de Cristo, volvámonos de la falsedad a
la verdad de Dios. La práctica de "la Regeneración Decisional" en la Iglesia debe ser expuesta para
salvar a los hombres de la delusión damnable que, porque ellos han "decidido" o "firmado una
tarjeta," ellos van a ir al cielo y ya no están bajo la ira de Dios. La pureza del evangelio es de
suprema importancia porque esto solamente es el poder de Dios para salvación, y la base
verdadera de la unidad Cristiana.

La Regeneración Decisional Y La Consejeria

Quizás algunos todavía no entiendan que significa exactamente este término "La Regeneración
Decisional." Quizás algunos no son familiarizados con los cursos de consejeria que son enseñados
por muchas organizaciones en este país y en el extranjero, y con las numerosas "Conferencias Para
Ganar Almas" que están tomando lugar. En estas reuniones los consejeros son instruidos que la
consejeria de éxito debe concluir con la

3

absoluta seguridad de la salvación del individuo. Los consejeros frecuentemente son instruidos para
asegurar al individuo que su salvación es cierta porque él ha orado la oración prescrita, y él ha
respondido "sí" a todas las preguntas correctas.

Tenemos una ilustración de "la Regeneración Decisional" cuando un predicador popular del día
presente prescribe un procedimiento de consejeria. El dirige al "Señor Ganador" a preguntar a un
inconverso al "Señor Blanco" una serie de preguntas. Si el "Señor Blanco" dice "sí" a todas las
preguntas, a él se le pide que ore una oración prescrita y entonces lo pronuncian salvo.3 La mayor
parte de esta consejería resulta en el individuo siendo "regenerado" a través de una decisión. Este
es esencialmente el mismo método usado mayormente en las cruzadas evangelísticas a través del
mundo. Estas campañas son como fábricas enormes que producen tantas como diez mil
"decisiones" en una semana.

El Señor Iain Murray, en su libro oportuno El Olvidado Spurgeon, muestra que este tipo de
consejería es usado en la obra con la juventud:

"Por ejemplo. un librito, que es muy distribuido en el tiempo presente en el evangelismo estudiantil,
delinea "Tres pasos simples" para llegar a ser un Cristiano: primero, reconocimiento personal de
pecado. y segundo. creencia personal en la obra substitutoria de Cristo. Estas cosas son descritas
como preliminares, pero 'el tercero es tan final que al tomarlo me hace un Cristiano... Necesito
venir a Cristo y reclamar mi porción en lo que Él hizo por cada uno.' Este paso decisivo totalmente
depende de mí, Cristo 'pacientemente espera hasta que yo abra la puerta. Entonces Él entrará
dentro...' Una vez que hice esto puedo considerarme inmediatamente a mi mismo como un
Cristiano. El consejo sigue:

'Diga a alguien hoy lo que usted hizo.'"4

Hay muchas variaciones de este tipo de consejería, pero todas ellas tienen en común un elemento
mecánico, tal como la repetición de una oración o la firma de una tarjeta, bajo la ejecución de tales
el individuo es asegurado de su salvación. La regeneración de esta manera ha sido reducida a un
procedimiento que el hombre ejecuta. Cuán diferentemente Jesucristo ha tratado con los
pecadores. El no tenia un proceso de salvación instantánea. El no hablaba a la gente con una
presentación estereotipada. El trató a cada Individuo en una base personal. Nunca en el Nuevo
Testamento encontramos a Cristo obrar con cualquieras dos personas de la misma manera. Es
iluminante comparar cuán diferentemente Él trató a Nicodemo en Juan 3, y luego a la mujer al lado
del pozo en Juan 4. La consejería debería ser personal.

Hay un número de otros problemas con una consejería mecánica. El Sr. Murray ha mostrado el
hecho de que a base de esta consejería:

"Un hombre puede hacer una profesión sin siempre tener destrozada su confianza en su propia
habilidad: absolutamente no le fue dicho a él de su necesidad de un cambio de naturaleza lo cual no
está dentro de su propio poder. y consecuentemente, si él no experímenta tal cambio radical, él no
se acongoja. A él nunca le fue dicho que ello era esencial y entonces él no ve ninguna razón de
dudar si él es un Cristiano. Verdaderamente, la enseñanza bajo la cual él llegó a estar, milita
consistentemente contra tales dudas surgientes. Frecuentemente se dice que un hombre quien ha
hecho una decisión con poca evidencia de un cambio de vida puede ser un Cristiano carnal' que
necesita instrucción en la santidad, o si el mismo individuo gradualmente logra perder sus Intereses
recién encontrados, la culpa es atribuida a la carencia del 'seguimiento,' o a la oración, o a otra
deficiencia de parte de la Iglesia. La posibilidad de que estas marcas de mundanalidad y
decaimiento se deben a la ausencia de una experiencia salvadora desde el principio es raramente
considerada: si este punto hubiera sido anticipado. entonces todo el sistema de apelaciones,
decisiones y consejería se hubiera derrumba do, porque traería a luz el hecho de que el cambio de
naturaleza no está en el poder del hombre, y de que ello toma más tiempo que unas pocas horas o
días para establecer si la respuesta profesada al evangelio es genuina. Pero en vez de anticipar
esto, se protesta diciendo que dudar si un hombre que ha aceptado a Cristo' es un Cristiano es
equivalente a dudar la Palabra de Dios, y que abandonar las 'apelaciones' y sus adjuntos es
abandonar el evangelismo del todo. "5

     La consejería de la "Regeneración Decisional" produce estadísticas que animarían a
     cualquier Cristiano hasta que él prosiga a los así llamados convertidos. En una
     experiencia quebrantadora de corazón cuarenta "convertidos" de tal consejería fueron
     contactados y sólo una persona de estas cuarenta fue encontrada que parecía ser un
     Cristiano. Una dama pudo haber sido alcanzada, pero ¿cuales fueron los efectos del
     encuentro sobre los treintainueve? Algunos de ellos pueden creer que sus destinos
     eternos fueron determinados por sus decisiones, lo cual es una confianza fatal si
     ningún cambio ha sido operado en sus corazones y vidas. Los otros pudieron haber
     concluido que ellos han experimentado todo lo que el Cristianismo tiene que ofrecer.
     Fracasando sentir y ver cualquier cambio prometido en si mismos, ellos han sido
     convencidos de que el Cristianismo es un engaño y que aquellos que lo mantienen
     todavia son fanáticos ilusionados o hipócritas miserables.

Robert Dabney, uno de los grandes teólogos del siglo diecinueve, hizo unas observaciones muy
penetrantes acerca de la desilusión de la gente que había sido aconsejada para hacer una decisión.
El dijo:

"Algunos de estos individuos sienten que una travesura cruel les han jugado sobre su falta de
experiencia los ministros y amigos del Cristianismo al así empujarlos. en la hora de su confusión,
hacia posiciones falsas, cuyas tareas ellos no las pueden hacer y obrar, y hacia profesiones
sagradas las cuales ellos han sido obligados a repudiar vergonzosamente. Su propio respeto es
entonces herido por los listos, y su orgullo es indignado por una exposición humillante. No es
extraño que ellos miran a la religión y a sus defensores desde este punto de partida con sospecha y
enojo. Frecuentemente sus sentimientos no paran aquí. Ellos estan concientes que estuvieron
totalmente con fervor en su ansiedad religiosa y resoluciones en ese tiempo, y que ellos han sentido
ejercicios extraños y profundos. Pero una amarga y mortificante experiencia les ha enseñado que
su nacimiento nuevo y religión experimental por lo menos fue una decepción. Cuan natural es
concluir que aquellos de todos los demás son decepciones también. Ellos dicen: 'La única
diferencia entre estos Cristianos fervorosos y yo es, que ellos no han detectado todavia el engaño
como yo ya lo hice. Ellos están ahora nada de eso más convencidos de su sinceridad y de la
realidad de sus ejercicios que yo fui una vez de los mios. Aún sé que no hubo cambios en mi alma:
no creo que haya en las suyas.'Tal es un proceso fatal de pensamiento a través del cual miles han
pasado: hasta que el país es regado otra vez por encima con infieles, quienes han sido hechos tales
por su propia experiencia de excitaciones religiosas espurias. Ellos pueden retener su hostilidad
hacia si mismos, pero todavía son endurecidos contra todas las im presiones salvadoras de la
verdad. "6

Dabney escribió estas palabras hace cien años ya, muchos días antes del "evangelismo masivo" y
campañas demasiadamente organizadas. Si cien años atrás ya el país estaba "regado otra vez por
encima con infieles, quienes han sido hechos tales por su propia experiencia de excitaciones
religiosas espurias,"¿cuál debe ser la situación hoy día? Esta es una pregunta seria para cada
Cristiano. Habiendo guiado a los hombres, aun sinceramente, a una esperanza falsa, será una
condenación horrible para un Cristiano cuando estará ante el Dios Todopoderoso.
 
 

La Regeneración Decisional Y Los Llamamientos al Altar

Uno puede leer miles de páginas de la historia de la Iglesia Cristiana sin encontrar una sóla
referencia al "llamamiento convencional al altar" antes del siglo pasado. La mayoría de los
Cristianos se sorprenden saber que la historia antes del tiempo de Charles G. Fínney (1792-1875)
desconoce totalmente este tipo de "invitación." La práctica de urgir a los hombres y a las mujeres
para hacer un movimiento fisico a la conclusión de un servicio fue introducido por Finney en la
segunda década del siglo diecinueve. El Dr. Albert B. Dod, un profesor de teología del Seminario
de Princeton en el tiempo del ministerio del Sr. Flnney, señaló lo nuevo de la práctica y mostró que
este método era sin precedente histórico.

En su análisis de los Discursos de Finney Sobre el Avivamiento, el Profesor Dod declara que uno
podrá buscar en vano todos los tomos de la historia eclesiástica para encontrar un sólo ejemplo de
esta práctica antes de 182O.En su lugar, la historia nos dice que cuando el evangelio era predicado
los hombres fueron invitados a Cristo, no para decidirse al final del sermón si hacer o no una
acción fisica.

El Apóstol Pablo, el gran evangelista, nunca ha escuchado acerca de un llamamiento al altar, pero
hoy día algunos consideran el llamamiento al altar ser una marca necesaria de una iglesia
evangélica. En efecto, las Iglesias que no lo practican son frecuentemente acusadas de no tener
preocupación por los perdidos. Ni Pablo ni Pedro nunca concluyeron su predicación forzando
sobre sus escuchas la decisión de caminar o no caminar. No sólo lo es con la historia Eclesiástica
entonces, sino con la historia Escrituraria también que el llamado al altar está en conflicto.

Uno podría preguntar, ¿Cómo los predicadores del evangelio por los previos mil ochocientos años
invitaban a los hombres a Cristo sin el uso del llamamiento al altar?" Ellos lo hicieron de la misma
manera como lo hicieron los apóstoles y los otros testigos de la Iglesia primitiva. Sus mensajes
están repletos con invitaciones para todos los hombres en todo lugar a venir a Cristo.

Ciertamente se tiene que admitir que el primer sermón de la Iglesia Cristiana no fue concluido con
un llamamiento al altar. Pedro en el Día de Pentecostés concluyó su sermón con estas palabras:
"Sepa, pues, ciertisimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis,
Dios le ha hecho Señor y Cristo." Pedro paró. Entonces el registro divino nos dice: "Al oír esto, se
compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué
haremos?" (Hechos 2:36-37). Esta respuesta fue el resultado de la obra del Espíritu de Dios, no de
apelaciones astutas o presión psicológica. Aquel día los apóstoles presenciaron la conversión de
tres mil gentes.

C. H. Spurgeon Invitaba a los hombres a venir a Cristo, y no al altar. Escúchele invitar hombres a
Jesucristo:

"Antes de salir de este lugar respire una oración ferviente a Dios, diciendo, "Dios, sé propicio a mí,
pecador. Señor, necesito ser salvo. Sálvame. Invoco Tu nombre... Señor, soy culpable, merezco
Tu ira. Señor, no puedo salvarme a mi mismo. Señor, quiero tener un corazón nuevo y espíritu
justo, pero, ¿que puedo yo hacer? Señor, no puedo hacer nada, ven y obra en mi el hacer Tu
buena voluntad.

                        Tú solamente tienes el poder, yo sé

                        Para salvar un miserable como yo;

                           ¿A quién, o dónde podré ir

                              Si yo corriera de Ti?

Pero yo ahora desde lo más profundo de mi alma invoco Tu nombre. Temblando, pero creyendo,
me entrego totalmente a Ti, Oh Señor. Confio en la sangre y en la justicia de Tu amado Hijo. .
Señor, sálvame esta noche, por amor de Jesús." Ve a tu casa solamente confiando en Jesús. "Me
gustaría ir al cuarto de indagación. Admito que a usted le gustaría, pero nosotros no deseamos
ministrar a las pasiones de la superstición popular. Tememos que en esos cuartos los hombres son
calentados para una confianza ficticia. Muy pocos de los que son supuestamente convertidos en
estos cuartos de indagación salen bien. Ve a tu Dios enseguida, aún donde te encuentras ahora.
¡Aférrate a Cristo, de una vez, antes de moverte una pulgada!"8

Las invitaciones tales como Spurgeon daba dirigiendo a los hombres a Cristo y no hacia los
pasillos son necesitadas hoy dia. Los sermones de George Whitefield eran largas invitaciones a los
hombres a venir a Cristo, no a un altar. Lo mismo se puede decir de la predicación de Jonathan
Edwards, de los Reformadores y de los otros del pasado quienes han sido bendecidos con una
cosecha de muchas almas usando los medios Escriturarios de invitar a los hombres a Cristo.

Hoy día el llamamiento al altar llegó a ser el climax y la culminación de una reunión entera. Muchas
estrofas de un himno usualmente se cantan durante cual tiempo toda clase de apelaciones son
hechas al pecador para que camine por el pasillo, y se da la impresión clara al pecador de que su
destino eterno depende sobre este movimiento de sus pies. Tal Como Soy," el himno precioso
quizás más frecuentemente cantado para el llamamiento al altar, fue escrito en 1836 por Charlotte
Elliot:

                                Tal como soy,

                          Sin más confianza que tu amor.

                            Ya que me llamas, acudí:

                           Cordero de Dios, heme aquí.

La frase, "Cordero de Dios, heme aquí." ha sido usada extensamente para animar a la gente para
"venir" por el pasillo. Pero es significante que la Srita. Elliott escribió el himno para los inválidos y
que apareció por primera vez en un himnario preparado especialmente para ellos.9 Para la Srita.
Elliot, venir a Cristo no era caminar por un pasillo.

Aunque la mayoría que usa el llamamiento al altar reconocen que venir a Cristo no es sinónimo de
venir al altar, ellos dan la impresión a los pecadores que el primer paso en venir a Cristo es caminar
por el pasillo. Yo a

consentimiento sin desearlo está en conflicto directo con lo que las Escrituras enseñan acerca de la
recepción de Jesucristo. En realidad, la clase de predicación que trata atrapar a los pecadores
resulta mayormente en traer a la gente a la religión, no a Cristo. ¿Puede haber cualquier más
terrible resultado de un sermón que el traer a la gente a algo otro que a nuestro Señor Jesucristo?

La predicación verdadera no es una estratagema astuta del hombre, pero una demostración del
Espíritu de Dios, mientras la verdad de Dios es proclamada. Nunca olvidaré escuchando al Dr.
David Martyn Lloyd-Jones ilustrando lo que la predicación verdadera es con el recuento de la
predicación de George Whitefield en la iglesia de Jonathan Edwards:

Allí estaba el genio de Jonathan Edwards escuchando a Whltefield, quien no era del mismo campo
profesional, por supuesto, desde el punto de vista del genio y de la habilidad y sucesivamente. Pero
mientras él escuchaba a Whitefield, su rostro, dice whitefleld, resplandecia. El rostro de Edwards
resplandecía y las lágrimas rodaban sobre su rostro. Edwards estaba reconociendo esta nota
auténtica y autoritativa, esta predicación. Whitefield estaba en el Espíritu. Edwards estaba en el
Espíritu, y los dos estaban acoplados juntos. la congregación entera y el predicador eran uno en la
mano de Dios. Eso es predicación. ¡Qué Dios nos ayude a practicarlo y experimentarlo!"11

La predicación de la cual estaba hablando el Dr. Lloyd-Jones y de la cual el Nuevo Testamento
proyecta está muy removida de la treta fraudulenta usada en muchas de las predicaciones
modernas. La predicación bíblica declara que los hombres no son nacidos de nuevo por la
voluntad de la carne, ni por la voluntad del hombre, sino de Dios (Juan 1:13).

"La Regeneración Decisional" no trae a los hombres a Cristo de ninguna manera más que la
Regeneración Bautismal. Es verdad que algunos son convertidos bajo tal predicación, ero esto es a
pesar de los métodos falsos sados, no por razón de ellos. La Biblia es en su declaración los de de
hombres que solamente pueden por ser acidos de nuevo. El arrepentimiento verdadero y la fe
salvadora vienen por resultado del nacimiento nuevo y nunca son la causa del gran cambio. El
arrepentimiento y la fe son los actos de los hombres regenerados, no de los hombres muertos en
pecados (Ef. 2:1,5). Sin embargo, Dios no obra por nosotros; El no cree por nosotros; y El
ciertamente no puede arrepentirse por nosotros, Él no tiene pecado por el cual arrepentirse.
Nosotros necesitamos personalmente, a sabiendas y voluntariamente confiar en Cristo por la
salvación. Ni estamos diciendo que los predicadores no deberían urgir. ciertamente, deberían rogar
con los hombres que se arrepientan y crean. Cualquier predicación que sólo repasa los hechos del
evangelio sin llamar a los hombres al arrepentimiento y a la fe en Cristo como un Salvador
poderoso y misericordioso de pecadores no es predicación bíblica.

Los apóstoles enseñaron que Dios salva a Sus escogidos a través de la locura de la predicación.
Todos los métodos nuevos diseñados por el hombre pueden sólo llegar a ser bastante limitados de
este medio ordenado para convertir al pecador. La Iglesia debería abandonar sus invenciones
camales y ser una vez más guiada por las enseñanzas de las Escrituras si espera que Dios bendiga
sus esfuerzos y multiplique su cosecha. El medio Escriturario para evangelizar es de predicar "a
Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero. y para los gentiles locura; mas para los
llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Cor. 1:23,24).

La Regeneración Decisional Y La Teología

Si es reconocida abiertamente o no, hay ciertas presuposiciones doctrinales que están debajo de
los métodos usados en el evangelismo. ¿Qué clase de enseñanza, entonces, ha permitido que la
Iglesia se aleje del Cristianismo histórico y acepte estos Inventos nuevos?

El nacimiento nuevo según nuestro Señor Jesucristo es la obra soberana del Espíritu de Dios en el
corazón del hombre (Juan 3:8). Siendo en conflicto con la enseñanza de Cristo, uno de los
antecesores de este evangelismo nuevo declara que "la Religión es la obra del hombre." Esta es una
declaración sorprenden-te, especialmente ya que se encuentra exactamente en la primer página de
Discursos sobre los Avivamientos de la Religión (Lectures on Revivals of Religion), el más
influencíal de todos los escritos de Charles G. Finney.'1 2 La gran diferencia teológica entre el
evangelismo moderno y el evangelismo bíblico gira alrededor de esta pregunta básica, si la religión
verdadera es la obra de Dios o del hombre. En su mejor lado, la doctrina de "la Regeneración
Decísional" atribuye el nacimiento nuevo parcialmente al hombre y parcialmente a Dios.

J. H. Merle d'Aubigne (1794-1872) en su historia de la Reformación en Inglaterra declara:

"Creer en el poder del hombre en la obra de la regeneración es la gran herejía de Roma, y desde
ese error ha venido la ruina de la Iglesia. La conversión procede de la gracia de Dios solamente, y
el sistema que atribuye parcialmente al hombre y parcialmente a Dios es peor que el
Pelagianismo."13

Uno de los más grandes teólogos americanos, Charles Hodge (1797-1878) también señala el
peligro de esta enseñanza:

"Ninguna doctrina más destructiva del alma puede ser mejor diseñada que la doctrina que los
pecadores pueden regenerarse a si mismos, y arrepentirse y creer solamente cuando se les place..
Así como es una verdad ambamente de las Escrituras y de la experiencia de que el hombre no
renovado no puede hacer nada de si mismo para asegurar su salvación, es esencial que él sea
traído a una convicción práctica de esa verdad. Cuando así está convencido, y no antes, él busca
ayuda de la única fuente de donde puede ser obtenida."14

En ambas declaraciones anteriores el énfasis se pone sobre la impotencia del hombre para ser
nacido de nuevo, y la necesidad para que Dios crea la vida. Es especialmente en estas dos áreas
que la doctrina de "la Regeneración Decisional" se desvía de la doctrina bíblica de la regeneración.
Esto nos trae a la cuestión fundamental de "la Regeneración Decisional:" ¿Cual es la condición
espiritual del hombre?

¿Puede un hombre ser nacido de nuevo al contestar "sí" a cierta serie de preguntas? ¿Puede un
hombre ser nacido "de lo alto" pasando al frente de un edificio? ¿Puede un hombre llegar a ser un
Cristiano verdadero respondiendo a una invitación como un resultado de ser atrapado de
improvisto? Su respuesta a estas preguntas será determinada por su manera de ver la condición
espiritual del hombre. ¿Cual es el estado espiritual del hombre?

El gran teólogo Escosés de antaño Thomas Boston (1676-1732) muy vívidamente llustró la
condición espiritual del hombre comparando a la persona inconversa a un hombre en un pozo. El
puede salir del pozo una de las dos maneras: él podría con mucho esfuerzo y dificultad escalar los
costados del pozo hacia afuera, que sería el camino de obras; o, el podría coger la soga de la
gracia bajada por Cristo y ser sacado de su miseria. Sí, él puede decidir a salir afuera por la soga
del evangelio, pero, ¡ay! el hombre no convertido está muerto en el pozo y no puede valerse de
ningunas de estas maneras."15

El hombre está muerto espiritualmente en delitos y pecados y no puede agradar a Dios (Ef. 2:1;
Rom. 8:8). Nuestro Salvador mismo proyectó la condición del hombre como una de impotencia
total: "Ninguno puede venir a mi, si el Padre que me envió no le trajere.. Ninguno puede venir a mí,
si no le fuere dado del Padre" (Juan 6:44,65).

Este estado de muerte y esclavitud al pecado no puede ser cambiado haciendo una decisión o
caminando un pasillo. Un hombre no puede hacerse a si mismo un Cristiano. Sólo el Espirltu de
Dios puede crear un hombre nuevo en Cristo. En su gracia Dios da a los hombres corazones
nuevos. Solamente entonces ellos pueden voluntariamente arrepentirse y creer en el Señor
Jesucristo. Dios mismo ha declarado esta verdad diciendo: "Os daré corazón nuevo, y pondré
espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un
corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos..."
(Ezeq. 36:26,27). Jesucristo también claramente dijo: "Porque como el Padre levanta a los
muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida" (Juan 5:21).

la grandeza del poder de Dios en salvar a los pecadores puede ser vista solamente contra el
transfondo de la condición desesperada del hombre. ¡Qué gloriosa doctrina es la del nacimiento
nuevo para el pecador Impotente! ¡Qué la Iglesia regrese a la doctrina bíblica para que así pueda
evangelizar otra vez para la gloría de Dios!

¡Cuán impotente culpable la naturaleza está tendida

Inconciente de su carga!

El corazón. no cambiado nunca podrá levantarse

Para la felicidad y para Dios.

La voluntad perversa, las pasiones ciegas,

En sendas de ruina extraviadas;

Razón, degradada. nunca puede encontrar

La senda segura y estrecha.

¿Puede alguna cosa, debajo de un poder divino,

La voluntad obstinada domar?

Es Tuyo, Salvador Todopoderoso. Tuyo

El formar el corazón de nuevo.

¡Oh cambia estos corazones miserables nuestros.

Y dales vida divina!

¡Entonces nuestras pasiones y nuestros poderes.

Señor Todopoderoso, serán Tuyos!

-Isaac Watts
 

¿Qué Debemos Hacer?

No es tiempo de permanecer en silencio; es tiempo de hablar claramente. Hemos estado callados
por mucho tiempo, de alguna manera pensando que si nos oponemos a estas prácticas no bíblicas
nosotros podríamos Impedir la obra buena del evangelismo, creyendo que entre las multitudes de
"decisiones" haya algunas conversiones genuinas. ¡Pero con el pasar de cada semana miles son
dírigidos a una esperanza falsa! los hombres son ordenados a caminar por los pasillos cuando
deberían ser orientados solamente a Cristo. El alto llamado a la predicación ha sido degenerado a
una serie de arterías y tretas fraudulentas. Estas prácticas falsas han resultado por la perversión de
la doctrina bíblica. En medio de esta confusión oremos para que Dios se plazca a revivir Su Iglesia
de nuevo. Este avivamiento puede solamente venir a través de Cristo. Los hombres necesitan
volver de nuevo a Sus instrucciones para ser guiados, a Sus invitaciones libres a los pecadores y a
la predicación de Su Evangelio. Solamente entonces nuestras labores traeran gloría a Dios; y si
Dios permite, muchos pecadores serán convertidos para Su gloria.

TRADUCIDO por Pedro B. Durik